Con
la llegada del verano, conviene revisar los elementos del vehículo que puedan
verse afectados por los cambios climatológicos y el distinto uso que se hace
del coche, de manera especial en los trayectos largos de nuestras vacaciones.
Los
neumáticos son unas de las piezas de mayor importancia en la seguridad del
vehículo que más están expuestas a las variaciones de temperatura del ambiente
y la calzada.
En
zonas geográficas con climas moderados como España, se utilizan las gomas
especiales de verano durante los meses más cálidos.
Estas
ruedas están fabricadas con un caucho más duro, que persigue una mayor
adherencia y control para adaptarse a temperaturas más altas. Conocer sus
características y usos específicos, el momento en el que deben cambiarse o cómo
revisarlas, resultará de gran utilidad en términos de seguridad y eficiencia y,
por tanto, en lo relativo al consumo y al ahorro.
Los neumáticos de
verano se utilizan de manera principal en países con climas cálidos, pero
siempre que las temperaturas no bajen de los 7º grados, que es cuando su
rendimiento se degrada de manera notable.
Estas
gomas, fabricadas con un caucho más duro, están optimizadas para condiciones no
extremas, pues lo que buscan es una mayor adherencia y control, y adaptarse a
temperaturas más altas.
La
legislación española establece que la profundidad mínima del dibujo, o testigo
de desgaste, debe ser de 1,6 milímetros.
Ya
saben, todo tiene tu momento y todo sirve para algo. Si hacemos el correcto uso
de los objetos apropiados para nuestro coche, disfrutaremos de vacaciones y de
momentos futuros para poder recordar el pasado.